lunes, 20 de septiembre de 2010

Con la Policía, después del robo.



Era viernes caminaba con dos amigos (Felipe y Alejandro) mientras tomábamos cerveza, íbamos de regreso caminábamos por la avenida 80, Allí dos hombres armados se nos atravesaron nos dijeron: _Tranquilos, tranquilos, y luego _Entréguenos los celulares, Mientras lo decían veía a Felipe escaparse del atraco. Dos contra dos pero un arma hacia la diferencia.

Revise mi bolsillo izquierdo sentí dos cámaras que esa noche llevaba conmigo, yo seguí las instrucciones y solo saque mi celular un feo Motorola con varios años encima, Alejandro con más dolor entrego su BlackBerry.
Ellos los ladrones, no pedían mas solo el celular, luego me dijeron llame a su amigo, mientras  miraba el arma grite varias veces su nombre, pero no volvió. Luego nos dejaron, dijeron que nos fuéramos. Nosotros caminamos hijueputiando y lamentándonos, mientras ellos iban hacia donde escapo Felipe.

Corrimos hacia la calle 33, en ese momento pasaba una patrulla de policía, contamos rápidamente nuestra historia, nos dejaron subir para buscar a los ladrones y a nuestro amigo, damos varias vueltas no se ve a nadie.
Felipe no aparece, yo grabo mi video, la policía se resigna y nos deja en una esquina cerca a casa. Más adelante encontramos a Felipe, nos cuenta su versión de la historia, Que los atracadores iban en carro que lo tenían parqueado ahí cerca, que un señor lo dejo entro a la casa y lo salvo.

Estamos bien, queda una historia por contar, un celular por comprar y volver a pedir números.  Ahora pienso lo triste que debe ser un trabajo en el que cada noche te recuerden a tu mamá, en el que se juegue con un poder sobre los demás que parece un revolver.

…Esa es la historia.

La vida sigue, y como esta vez no fueron las cámaras la VídeoVida también.

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